
Querida familia, esposa e hijas:
Os escribo para haceros participes de mi felicidad.
He pasado al otro lado de la vida. Sé que no pudimos despedirnos, no os preocupeis, me despedí de todas y cada una de vosotras y de todos mis nietos.
El paso a mi nueva vida fue maravilloso, los del otro lado me ayudaron y me guiaron y vosotras devolvisteis mis cenizas al lugar de mis origenes.
Los lugares en los que descanso son preciosos, os doy gracias a cada una de vosotras por respetar mi última voluntad.
Los paseos por mi tierra son interminables, los olores, los colores ... Veo por fin mis torres doradas y me fundo en la mágia de su historia.
Me he encontrado con mis padres y con toda la gente que ha pasado a este lado de la vida.
No os preocupeis por mí, fui un hombre que conseguí todo lo que quise y me siento muy orgulloso. Ahora soy un espíritu de luz, que ha encontrado la paz y la libertad.
Mari te quiero, sígue el camino tú sola, pues eres fuerte. Los más importante es el amor que nos tenemos, cuando pase mucho tiempo volveremos a encontrarnos.
Hijas os quiero mucho, seguir cuidando a vuestra madre, y cuidar las unas de las otras, yo estaré a vuestro lado siempre.
Amo a cada uno de mis nietos y velaré siempre sus sueños.
No tengais miedo al sentido de la vida, es la paz ... os quiero ...
Joaquín
( Escrito por Margarita Manso )

